El que en la Sierra de Alor (por poner el ejemplo de un espacio natural en Extremadura) se concentren en un solo día, sin haber ninguna actividad organizada por asociaciones o la propia administración, cientos de personas, como sucede con la floración de la rosa de alejandría (o rosa albardera) debe ser un orgullo para los oliventinos/as y los extremeños/as. Está la sierra ciertamente espectacular con la floración de la Paeonia broteroi (como se conoce según su nombre científico).

La naturaleza tiene que estar abierta a todo el mundo y es un elemento magnífico para transmitir a niños y mayores los valores de la conservación del medioambiente y los del respeto a los recursos que son de todos, que son públicos. Pero la verdad es que se echa de menos algo de control y vigilancia por parte de las administraciones públicas. Esa cantidad de gente, entre los que nos incluímos, somos demasiados para un espacio protegido tan pequeño como este.

img_7657_13957735952_o pp

En esta fotografía de 2015 se aprecian residuos, que aunque en este caso son biodegradables, afean y deterioran la imagen de limpieza que debe tener este entorno. Si las miles de personas que visitan la sierra en estos días hicieran lo mismo se convertiría en un vertedero

Los espacios protegidos en muchas ocasiones son creados por el hombre casi de una forma artificial; o sea, realmente no existe la necesidad de protegerlos porque no existe un riesgo de impactos o de utilización destacados. A partir de ahí sin embargo se explotan y empieza a acudir gente y se extrae una ganancia en términos de desarrollo socioeconómico para dicho entorno. Pero en otros casos sin embargo es el espacio concreto el que pide a voces su protección y su aprovechamiento ordenado y controlado. A los gobernantes se les escapa de las manos porque esa área tiene tal atractivo que es utilizada abundantemente sin necesidad de esa promoción forzada por las administraciones. Lo vemos con el área del embalse de Alqueva en el oeste de la provincia de Badajoz, donde se están invirtiendo bastantes recursos públicos y sin embargo su tirón no es destacable, y lo vemos con la Sierra de Alor, a donde se destinan pocos recursos y sin embargo es raro el día en que no hay gente recorriendo sus laderas y deleitándose con su paisaje y sus plantas. Hay algunas explicaciones para ello; está muy cerca Badajoz -con aproximadamente 150.000 habitantes- (aunque Alqueva está a casi la misma distancia), la floración de la rosa albardera es espectacular y es un elemento que transmite (que engancha) fácilmente de forma visual, etc. Y además la visita permite hacer ejercicio (hay una subida muy bonita pero relativamente dura, no demasiado) y además es gratis. Para el embalse al menos necesitamos una embarcación, y poca gente tiene alguna. Poco podemos hacer en Alqueva si no disponemos de un barquito, o no nos queremos gastar dinero en alquilar uno.

aa

Imagen aérea de la Sierra de Alor dónde se aprecia la Torre Mirador, en la parte superior izquierda (y Olivenza por encima, casi en el horizonte y aproximadamente en línea, a la derecha, San Jorge de Alor, más cerca de las estribaciones de la sierra). En la parte superior de la sierra, a la derecha, el Cortijo de la Pedra Furada

En la Sierra de Alor hay además unas vistas espectaculares, muy valoradas por el gran público, por todos a los que nos gusta la naturaleza y los paisajes, y existe una ruta muy bonita de regreso, entre las encinas, a través de una senda estrecha muy atractiva. Se puede andar por los caminos de acceso y por las zonas abiertas al público en la zona superior de la sierra y en la zona de bajada cercana a la fuente del Val do Gral.

Pero el mayor valor de la sierra, además del atractivo etnográfico (con hornos de cal, fuentes de aguas cristalinas, rocas legendarias -como la Pedra Furada-, e incluso el refugio de un conocido bandolero), es su comunidad de orquídeas, con hasta 23 especies de este valioso grupo florístico, que a los aficionados avanzados y a los profesionales tanto nos gusta. Mucho más que las propias rosas albarderas.

ophrys-thentredinifera_26140341101_o

La orquídea Ophrys tenthredinifera en las proximidades de la Sierra de Alor

Sin embargo son elementos naturales muy sensibles a la masificación; es necesario un control de asistentes y vigilancia por parte de la administración medioambiental (la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura), del ayuntamiento de Olivenza o de otras administraciones. No todo es disfrutar y obtener beneficio, también hay que cuidarlo y protegerlo.

Finalmente, no estaría demás ordenar las visitas de forma que dejen alguna contribución económica en los que deben ser sus verdaderos conservadores, los habitantes del entorno. Algunas son tan sencillas como que los visitantes aparquen en San Jorge (que está a 300 m.), en lugar de en el aparcamiento del cementerio de la localidad. En San Jorge pueden tomar algún refrigerio de regreso de la ruta, o comprar algo a su inicio. Debe prohibirse circular libremente en vehículos a motor a los que no sean propietarios, al menos en las épocas de mayor masificación. También habría que prohibir aparcar en los caminos de subida y que la gente lo haga, con una pequeña contribución económica -no más de un euro-, en un aparcamiento vigilado en la localidad -esos pequeños ingresos deben servir para la conservación de este espacio protegido-. Para la gente con más dificultades físicas para subir, el ayuntamiento o la administración encargada puede facilitárselo a estas personas, pero nunca de forma descontrolada. Podría incluso encargarse alguna empresa o cooperativa turística creada al efecto.

Anuncios